Historia de May

HISTORIA DE MAY Ó LA CAPACIDAD QUE TIENE CADA PERSONA DE ENSEÑARSE A SÍ MISMA.

Mi nombre es May, tengo 45 años y el último diagnóstico que he tenido de la medicina oficial, ha sido Fibromialgia.

Arrastro un historial de años de enfermedad, desde muy joven: catarros crónicos, dolores musculares, contracturas, artrosis cervical, movimientos involuntarios de las piernas, dolores de cabeza, síndrome del túnel carpiano, colon irritable, dermatitis seborreica, candidiasis, anemia ferropénica, cansancio crónico, depresión , perdida de memoria, tristeza, etc...

Un buen día me harté de estar enferma permanentemente, de oír a los médicos que estaba bien y que no encontraban nada, de vivir sin ganas y de medicarme todos los días y empecé a “beberme” información en  Internet buscando desesperadamente la causa de lo que me pasaba.

Descubrí la Fibromialgia y la relacioné conmigo. Los síntomas eran los míos en su mayor parte y las enfermedades que lleva asociadas también. Pedí al médico de cabecera ser vista por el Reumatólogo para que descartase o confirmase el diagnóstico. Se rió en mis narices, pero accedió a enviarme al especialista, quien confirmaría muchos meses después, que tenía esta terrible enfermedad.

Entre tanto ya había leído artículos y libros de medicina natural, de desintoxicación del cuerpo, de la importancia de la alimentación y de las intolerancias alimenticias y ya me había picado el gusanillo de la curiosidad.

Aconsejada por una persona cercana a mí, empecé a hacer una dieta de desintoxicación, durante 14 días. Me puse muy mala, estuve dos días en cama con unos dolores horribles sin tomar ningún medicamento, pero para mi sorpresa, al tercero empecé a recuperarme y para el día 14 yo no tenía ningún dolor en mi cuerpo.

Cuando  retorné a la alimentación de siempre, de nuevo aparecieron los problemas y creo que empeorados.

Ahí  fue cuando me di cuenta de  la veracidad de la frase “somos lo que comemos”. Más tarde comprendí que también es muy importante lo que absorbemos y lo que no eliminamos y decidí ponerme manos a la obra.

Me hice un test de intolerancias alimenticias y me espanté de ver la cantidad de cosas que me estaban haciendo daño. Cosas que comía todos los días como el trigo, la leche, las grasas refinadas o hidrogenadas, el azúcar refinado,  los alimentos enlatados  y precocinados etc...

No tenía nada que perder, así que probé, retiré todo lo que me habían indicado y empecé a utilizar cosas hasta entonces desconocidas, como algas, proteína de soja, etc...  y a tomar suplementos de sales minerales y aloe vera. En un plazo de 2 o 3 meses mejoré claramente y para cuando el reumatólogo me dio su diagnóstico (Fibromialgia) y tratamiento (antidepresivos y antiinflamatorios) yo ya no era la misma persona, tenía menos dolores, y me sentía con energía y ganas de hacer cosas.

Todavía tenía muchos problemas, pero,  ¡estaba mejorando!.

Seguí leyendo y encontré artículos y estudios sobre otra enfermedad que parece que subyace bajo otras muchas y tiene síntomas comunes a la Fibromialgia. Esta enfermedad es la Candidiasis crónica.

Decidí ponerme en manos de un terapeuta,  que me está tratando principalmente a través de la dieta, probióticos y otros suplementos para eliminar posibles hongos y parásitos del organismo.

También me he quitado las 14 amalgamas de mercurio que tenía en la boca.

En apenas siete meses estoy como nueva. Los problemas digestivos están desapareciendo y tengo que hacer memoria para recordar todos los dolores y molestias que tenía. Los brotes de Dermatitis se presentan cada vez mas espaciados y no he vuelto a tener Cándidas bucales o vaginales. No tomo ningún analgésico ni antiinflamatorio. Me siento muy bien y hasta he  recuperado buena parte de mi alegría.

El cambio de alimentación ha sido duro, sobre todo al principio, pero el esfuerzo me ha sido compensado con creces.

Desde luego la nueva alimentación tendrá que acompañarme siempre, pero me asombra ver que los problemas tan enormes que he arrastrado durante años, tengan una solución tan sencilla, rápida y al alcance de la mayoría.

He comprendido que la clave de la salud es:

  • Limpiar el organismo.
  • Eliminar tóxicos y alimentos que produzcan intolerancias.
  • Añadir suplementos que estimulen el sistema inmune.

 

En resumen, dar una oportunidad al organismo para que pueda curarse.

Así de simple.  No hay más que ponerse manos a la obra.                                                  

Madrid, mayo del 2006.

May Alba Santos
mayalbasan@hotmail.com