Como estas líneas van dirigidas a personas ya familiarizadas con la fibromialgia, no haré una descripción exhaustiva de los síntomas y su diagnóstico, hay textos de sobra; me centraré en las causas hasta ahora no reconocidas, que sí conocidas por un amplio colectivo de naturópatas y mentes abiertas no sujetas a los dictados del complejo médico-farmacéutico.

Hay muchas teorías acerca de la génesis de la fibro, hacer una descripción de todas sería prolijo y no contribuiría a clarificar algo que está ante nuestros ojos pero no acertamos a ver. Del mismo modo que no vemos la erosión de nuestro paisaje, tampoco vemos la que en el humano producen las agresiones que diariamente recibimos a través de la alimentación, medio ambiente y estímulos externos, esta erosión comienza en lo que la semiología naturopática considera la fuente del 90 % de las patologías actuales, el intestino.

Si pudiéramos ver a cámara rápida varios años de nuestra alimentación y costumbres seguramente lo entenderíamos mejor. El síndrome fibromiálgico se dispara por una crisis emocional,  inflamatoria, traumática, etc., sin ser este el factor causal ya que previamente hay un sustrato biológico determinado.

Esta situación conlleva un alto consumo electrolítico que cronifica el cuadro dando lugar a distintos síntomas que provienen del sistema óseo, articular, muscular, nervioso, ginecológico, digestivo , etc.; generalmente del sistema menos resistente del enfermo.

Cuando uno de estos sistemas se altera, los demás se adaptan dentro de unos límites, para compensar; una vez sobrepasados estos límites que son distintos en cada persona, aparece la enfermedad.

Estas patologías que involucran varios sistemas que se comunican transversalmente a través del mesenquima son difíciles de abordar y menos aún por la medicina alopática, poseedora de la verdad absoluta, y empeñada en cortar el síntoma en lugar de atacar la causa; la aproximación a estos síndromes se hace mejor desde un punto de vista naturopático, menos rígido y más holístico en su diagnóstico y terapéutica.

La alimentación moderna actual nos proporciona platos rápidos de preparar, enlatados, al vacío, ahumados, liofilizados, congelados, microondas, y un sinfín más;  no obstante si observamos el denominador común de los procesos de preparación, conservación y del alimento en si, tenemos unos nutrientes sabrosos, fáciles de preparar, comprar y conservar; pero sin apenas contenido vital, se trata de alimentos “muy muertos” con nutrientes de bajísima calidad en los que predominan las calorías “vacías”.

El acto alimentario determina el 70% de las enfermedades.
DOCTOR JACQUES FRADIN

La teoría del ensuciamiento intestinal del Dr. Jean Seignalet  coincide con lo que lleva preconizando desde muy antiguo la medicina natural, son las únicas que permiten una  explicación  de todos los síntomas, así como su mejora y curación total.

EL Dr. Seignalet  (+ 2003), médico, biólogo, catedrático y coordinador de transplantes en Montpellier , en su libro “La alimentación la tercera medicina” expone de forma brillante y científica lo que muchos ya intuíamos a través de nuestra experiencia; la alimentación es la clave para enfermar o mantenerse sano, excepción hecha de las patologías infecciosas; aunque si usted se alimenta correctamente y hace ejercicio, su sistema inmune no debe tener problemas a la hora de rechazar invasores.

Nuestro intestino, el órgano clave, es la barrera más delgada  y con mayor superficie      ( hasta 600 m2 ) entre nosotros y nuestro medio externo, el tubo digestivo desde la boca hasta el ano tiene 7 sinuosos metros, más parecido al de un herbívoro que al corto y activo del carnívoro. En él conviven simbióticamente millones de bacterias,  sin las cuales no podríamos digerir importantísimos nutrientes y vitaminas, actúan como enzimas beneficiosas, sin nuestra flora intestinal en orden las enfermedades de todo tipo nos acosarían sin parar, quizás por ello, la naturaleza que es sabia nos priva del apetito cuando hay problemas, para permitir que la flora se regenere.

El intestino, expuesto a estimulaciones antigénicas múltiples, contiene del 70 al 80 % de las células productoras de anticuerpos del organismo humano.

En la mayoría de las personas la barrera intestinal desempeña mal su papel y permite que la atraviesen demasiadas macromoléculas. Algunas de estas sustancias son nocivas y su acumulación junto con factores hereditarios favorables, produce numerosas enfermedades.

Cuando una bacteria prolifera en exceso se vuelve patógena provocando una enfermedad, ya sea al liberar una toxina, o bien al dañar, incluso atravesar el epitelio de la mucosa.

Este es el inicio de la fibromialgia, años antes de empezar los dolores comienzan las molestias intestinales (disbiosis), generalmente la Cándida Albicans  se vuelve patógena, bien por un exceso de azúcar refinado, una depresión del sistema inmune, el abuso de antibiótico,  todas a la vez; o alguna otra causa que no enumero; no olvidemos el efecto que sobre el sistema inmune tiene el estrés, ¡¡los nervios que se meten en el estómago¡¡.

Besson (1994) afirma que la candidiasis crónica provoca fatiga permanente, una sobrecarga ponderal, problemas digestivos y muchos otros síntomas. Cuando adopta una forma micelar, puede activar prolongamientos entre las células de la mucosa del intestino delgado y aumentar la permeabilidad de la barrera intestinal.

Las cándidas, en su fase avanzada, se vuelven micóticas y forman rizomas (raicillas) que atraviesan la mucosa y permiten el paso de todo tipo de moléculas y residuos nocivos (hiperpermeabilidad intestinal), la sangre portal (la que va derechita al hígado) se inunda de moléculas extrañas y nuestro sistema inmune no puede  con ellas, saturados como están los emuntorios; el cuerpo inicia el plan B, que consiste ni más ni menos que en encapsular y agrupar estas moléculas indeseables y esconderlas en lo más profundo del cuerpo lejos de la sangre, para dejarla despejada y que pueda mantener su ph y sus funciones vitales.

La fuerza vital siempre buscará expulsar fuera de la sangre la mayoría de toxinas posibles. Pero lo que no consiga eliminar por los emuntorios será rechazado en las profundidades del cuerpo. Así las toxinas penetrarán hasta el interior de las células.
DOCTOR PAUL CARTON


A los escépticos les recuerdo que hasta hace sólo unos años la úlcera gástrica se atribuía al carácter del enfermo, de la misma forma que la medicina habla de personalidad jaquecosa en las migrañas, o neurastenia o trastorno psico-somático para la fibromialgia, especialmente si la padece una mujer. No hay nada como una bata blanca, actitud adusta y ese aire de superioridad para convencer al enfermo que es él mismo el que se provoca los síntomas. Creo que aún no han pedido disculpas a los enfermos de úlcera cuando se supo que era la Helicobacter Pilory, una de las 500 especies de bacterias que conviven en el intestino, la causante. Ya se sabe, a lo que no se conoce, buscar culpable y ponerle nombre.

Nuestras moléculas indeseables, aglutinadas y agrupadas por nuestro sistema inmune, después de pasar por un hígado  agobiado por el exceso de trabajo se van acumulando en el mesénquima ( fascias, tendones, éntesis) y el tejido conjuntivo (espacio de Pischinguer ), a medida que aumenta su número van produciendo los síntomas ya conocidos, cuando empiezan a ensuciarse los nociceptores neuronales empiezan las manifestaciones más sorprendentes y preocupantes para el enfermo, más dolor, pérdida de visión, piernas inquietas, bruxismo (rechinar de dientes), síndrome temporomandibular, parestesias (adormecimiento de miembros), cefaleas, confusión, problemas de sueño, etc..

Según el grado de ensuciamiento, y el número de órganos y sistemas comprometidos, los síntomas van de leves a la postración total. Hay una conexión importantísima entre el estado anímico y la aparición de los síntomas severos, generalmente tras un suceso traumático, físico o psíquico, pero no es una enfermedad psico-somática como quieren hacernos creer, por su incapacidad para entenderla, podemos afirmar con rotundidad que es al revés, somato-psíquica, como diría el castizo, cuando te duele hasta el DNI y te dicen que estás bien de todo, acabas mal de la olla.

¿Porqué?. El espacio básico de Pischinguer, llamado por algunos tejido conjuntivo o de sostén; menospreciado por la medicina oficial, es una parte importantísima del organismo por un doble motivo, constituye la mayor parte del cuerpo y, sobre todo, porque en él se dan cita cinco sistemas, linfático, vascular, enzimático, nervioso y hormonal; estos vencidos tras el suceso traumático no vuelven a recuperar su homeostasis.

Esta matriz extracelular no solo constituye las laminas basales,  sino también la mayor parte de la córnea, los tendones, los cartílagos, los huesos y los dientes. Considerada durante mucho tiempo como un simple tejido de sostén la ME tiene también un importante papel en la regulación de las citocinas (mensajeros liberados por las células).
La ME es una mezcla de proteínas fibrosas sumergidas en un gel polisacárido hidratado.
Sus principales proteínas son el colágeno I, II, III y IV, la elastina, los proteoglicanos, el ácido hialurónico, la fibronectina y la laminina.

La mayoría de las fibros describen trastornos asociados con el ciclo hormonal femenino, los hombres son minoría y además tienen un índice más alto de curación, asimismo los menores son pocos y curan mejor; evidentemente el factor acumulativo y hormonal explica la mayor prevalencia en mujeres de los 30 a 50 años.

Siempre es sorprendente comprobar hasta qué punto el estado de numerosos pacientes, aquejados de afecciones crónicas, mejora con el simple hecho de restablecer la función intestinal. R. INDERST, K. RANSBERGER, Y K. MAEHDER.

La nutrimedicina, medicina de progreso, puede ayudar a quitar el polvo al sistema general de salud, que es muy conservador.  Prof. MICHEL MASSOL.

Reflexiones sobre el mecanismo de la FM del Dr. SEIGNALET

 

Creo que la alimentación moderna es un factor fundamental en el origen de la fibromialgia.

La importancia de las quejas de los pacientes que contrasta con un buen estado general, un examen clínico tranquilizador y resultados de análisis normales, han hecho dudar durante mucho tiempo de la realidad de esta enfermedad. Las mujeres que la padecían eran consideradas hipocondríacas. Estudios recientes más rigurosos han modificado este punto de vista. La declaración de Copenhague en agosto de 1992 (Csillac, 1992) reconoció la autenticidad de la FM.

La patogenia de la FM sigue siendo desconocida. Houvenagel (1993) enumeró las diversas hipótesis:

  1. Inflamación de los tendones y los músculos, cuando los signos inflamatorios son inconstantes y menores, a la vista de las biopsias.
  2. Aumento de la sensibilidad al dolor, lo que no explica por qué la FM se manifiesta generalmente en la edad adulta.
  3. Afección psiquiátrica que ocasiona trastornos del sueño, que a su vez inducen alteraciones en la secreción de los neuropéptidos y de las hormonas, que provocarían dolores musculares y tendinosos.

 

La primera hipótesis conduce a un tratamiento por AINE; la segunda, a un tratamiento con antálgicos; la tercera, a un tratamiento con antidepresivos como los tricíclicos.

Ninguno de estos métodos a curado jamás una FM.

Considero que la FM es el resultado de un ensuciamiento de los músculos, los tendones y las neuronas por residuos bacterianos y alimentarios de origen intestinal. Esta teoría tiene algunas ventajas para explicar el mecanismo de la enfermedad:

            -La necesidad de acumular una cantidad suficiente de residuos explica por qué la enfermedad sólo se declara en la edad adulta.

            -La disfunción de las células musculares, tendinosas y nerviosas cargadas de moléculas extrañas, puede manifestarse por dolores y alteraciones del sueño.

            -Las biopsias de los músculos y los tendones dan poca información, porque el microscopio no puede revelar una acumulación de moléculas. La ausencia o la rareza de péptidos entre los residuos tiene por corolario la ausencia o la debilidad de la respuesta inmunitaria e inflamatoria, es decir, que la FM no esté relacionada con el sistema HLA.
            -Un ensuciamiento puede explicar muy bien las anomalías que conciernen a la glucólisis, los carbonilos proteicos y el funcionamiento de algunas enzimas, observadas con frecuencia en los fibromiálgicos por Eisinger y Dupond (1996).

 

El Dr. D´Adamo en su libro “Los grupos sanguíneos y la alimentación” menciona la FM como un problema que empieza en el hígado por acumulación de toxinas.

Distintos autores citan sólo una parte del problema, la falta de una visión holística y la excesiva especialización de la medicina no favorecen la comprensión de la FM.

El cuerpo humano es complejo y dispone de muchos mecanismos compensatorios (tampones) para mantener a salvo sus sistemas  básicos,  la acumulación de toxinas y macromoléculas indeseables en el mesénquima es uno más; estos mecanismos no conducen necesariamente a la enfermedad, normalmente la acumulación en el mesénquima tiene por fin esperar a que los emuntorios estén descargados de trabajo y entonces retornar lo guardado a través de linfa y sangre  para ser expulsados; el problema surge cuando la acumulación no cesa, o los emuntorios no pueden eliminarlos a un ritmo superior al que se acumulan, bien por exceso de trabajo o por algún problema en uno o varios emuntorios, hígado, riñón, piel, pulmones, colon, etc.. Esta acumulación crea a su vez una acidosis tisular que compromete los intercambios intra y extracelulares, altera la homeostasis de los tejidos polimerizándolos y disminuyendo su capacidad conductora, dificultando el transporte de oxígeno a la célula (hipoxia celular).

No debemos olvidar que el tejido conjuntivo-mesénquima es el que nutre y soporta todas las células del cuerpo y que forma parte tanto del sistema circulatorio  conectivo como del sistema emuntorio, el de eliminación.

Del mismo modo que para mantener el equilibrio del ph sanguíneo nuestro organismo recurre a sus reservas alcalinas, incluyendo el calcio óseo, para contrarrestar una alimentación excesivamente ácida (causa de la osteoporosis), igualmente recurre a la acumulación para dejar expedita la sangre.

En el proceso de curación se produce un empeoramiento de los síntomas e incluso la aparición de síntomas pasados, es lo que se conoce como patología de eliminación, catarsis, etc., las toxinas pasan de nuevo por varios sistemas creando los mismos problemas que obligaron al cuerpo a esconderlos. Este es uno de los motivos por los que muchos pacientes abandonan los métodos naturistas de curación, es difícil comprender que la curación de este tipo de patologías conlleve un empeoramiento sintomático, deseamos que sea un camino recto de mejoría, o mejor instantáneo.

Esta teoría es la que mejor explica el síndrome fibromiálgico y la que proporcionó las claves necesarias para acometer su curación, en el caso de Toñi (47), tenía especial importancia la hipersimpaticotonía y los traumas pretéritos.

Si alguien tiene una teoría mejor, que lo diga, del contraste entre distintas hipótesis buscando su falsabilidad (Popper) avanza el conocimiento.